jeudi 28 avril 2016

                                                   

     
Blaise Cendras/Amédéo Modigliani         

mercredi 27 avril 2016

Círculos   

Hace una eternidad 
en la penumbra
de una
escena mágica,
fui desolado testigo involuntario   
de un sollozo desolador.

Una  eternidad después
me encuentro en el mismo lugar,
pero ahora
aplastado impúdicamente
de luces en la escena,
la misma,
horadado de miradas,
ya no mágica.

Hice mi música
como manto de noche
y de pudor,
protegido el secreto

del gesto,
infinito,
lento y pesado de dolor,
guardado en mi corazón
como en refugio
contra angustia
y presagio.

Digo aún
a su corazón
amiga mía,
que
"el día muere
el día renace
nada comienza
nada termina"




mardi 19 avril 2016

Bitácora de sentimientos 1




Las tres niñas

En la foto
son tres niñas, van marchando
enlazadas por los hombros.
Es la tarde de un otoño,
las sombras largas,
luz de nostalgia y
tres niñas de espalda.
Tres infancias abrazadas
cabecitas en escalera,
cabellos negros y castaños
y un invisible halo de ternura
que aún me hiere el pecho.
Qué no hubiera dado por cruzarlas,
verlas de frente, y no quedar atrapado,
condenado a ese instante,
el tiempo detenido para siempre...





 Amparos
Cómo me inquieta hoy
la tarde que huye.
No anuncia la noche
de dulces misterios
que ondulan en las sombras,
que acuna sueños.
Que protege.
Mi corazón se cubre
de soledades.
Cómo me angustia
lo que le presagia

a su corazón.
Y como vivir
si no es "con todo el alma?"
El día muere,
el día renace.
Nada empieza,
nada termina.
Corazón amigo.


Impresiones íntimas (1911-1914) de y por Frederic Mompou
Planys

Que haría sin este conversar con los sonidos?
Dice lo que no pueden las palabras
esta música, Amiga.
No miente.
Me obliga.
Me abuena.
Se me instala como las madrugadas.
No me deja solo, porque a usted tampoco....
Hacía tiempo que no escuchaba estas cosas.
Ahora puedo,
estoy dispuesto,
sin equipaje,
en silencio,
en el silencio...


Soleares

Cae la lluvia
espesa, cerrada,
retumba el trueno.
Andar 

juntos bajo la lluvia, 
sin apuro
sin hablarnos, empapados,
mirándonos por momentos
sin motivo, 

sin destino, 
sintiendo el agua correr 
helada por los rostros,
disimulando lágrimas
en la negrura de la noche.
 

Bares
Llego de la calle,
visité los bares que amo  -desde siempre,
La Academia-  y otros más recientes.

El Atilano, de Freyre e Iberá, 
en la comuna de Coghland,
(tiene el color mate de su piel, su silencio
hondo y tranquilo)
En su  aire de barrio 
he leído bellezas, escrito recuerdos,
sentimientos, pesares que ahogan,
volcando un poco de mi corazón.
Caminé mucho en el frío, bajo la lluvia.
Nobleza de la lana y generoso trabajo de sus manos
protegieron mi piel hoy, mi alma cada día.
 

Es consuelo, 
amparo,
su contacto abriga mis emociones.

Me acompaña 



Llegada (una partida)  Insomnio absoluto en vuelo.
Se quedó con su imagen
y desde que el ornithos de metal se elevó
su desolación aumentó
cada minuto,
hora,
kilómetro.
 
Se alejaba de su Amiga del alma,
del alma de su Amiga.

Recordó su brazo en su hombro
su mano apretando la suya.

Pensó:
quién decide,
quién ordena estas cosas?
 
No lo sabe.

Sólo sabe que compartir
la música,
las emociones, 
un abrazo o la palabra honda,
es lo mejor que les pasa a los seres.

Está con ella, la lleva consigo.
Dulce misterio.


Hacer frente...

Conozco su capacidad previsiva
por no decir adivinatoria,

"pues se vienen tiempos de frío"
escribió.
 

Frase inquietante, que quise ignorar... 
O es esta lluvia  -que hoy no es bella
y no quiero saber por qué-
que me hace entrar en intuición...
 

Presiento el helado insomnio 
que me envolverá.
 

Será improductivo.
Cruel, mesmo.
Y de qué estará hecho
el fin de la noche?
De tedio, de silencio opresivo...?
 

Restos de qué,
seré entonces..?
Otra pelea inútil.
Sin grandeza ni esplendor.
A que rostro acudir
anonimamente,
para rearmar el corazón
y enfrentar al día?
Como cada vez y en soledad
izaré penosamente 

mi cuerpo en la mañana.
Y haré frente.

Contra todo presagio.






Hubiera querido (luego del atentado al Charlie Hebdo en París)

Amiga,

hubiera querido escribirle algo agradable,

contarle un sueño risueño que tuve,

o una ventana iluminada en una calleja

que vi tarde

en la noche...

Pero no,

hoy sería mentirle,

mentirme,

no hay tregua,
no nos dan tregua...





Estaciones


Amiga,

hoy al menos,
la primavera
se consagró.

Quizás dure un poco más aún,

o no,
y se vuelva a desconsagrar.

Lo cierto es
que hoy
pensé en usted,
con más intensidad
que otras veces.

El cielo estaba más azul

que otras veces.





Sus colores

Y es según.

Si se asombra es resplandor,

luz más que color;
si tiene paz (la he visto 
a mi lado así, estoy seguro
porque me transmitió esa paz)
entonces domina el tono mate,
aceitunado; si me mira de frente,
conversando, el negro de los sus ojos
domina todo, el brillo me trouble
(no lo repita, se lo pido) 
y no reparo en los colores.
Cuando la vi apenada no vi colores,
ni en Usted ni en ningún lugar.
Quizás colores tan tristes,
que no los considero colores.







vendredi 1 avril 2016

Serie diálogos improbables (3)





Domingo 15/02/2015


Sr. N.   
Sra. R., hoy, domingo, fui al mercado -está a 40metros de mi casa- compré algunas vituallas y especias, porque esta noche, "tajine marroquí"... (cordero, papas, zanahorias, nabos, arvejas...) Me gusta el mercado los domingos... ("el sordo rumor de los mercados..?") Afuera, en la explanada están los comerciantes. Libaneses, tunecinos, marroquíes, también los sikh del Penjab paquistaní et hindú, reconocibles por su turbante y sus barbas negras y abundantes, y los africanos. Venden por lo general ropas, normales o de las culturas, colores vivos con lentejuelas, hilos o bordados color oro, baratijas, perfumes (que matan), cosmética de cultura árabe, hindú o pakistaní, pilas, cubiertos, pequeñas herramientas, y una multitud de objetos para la casa, que un día seguro necesitamos y no sabemos dónde comprarlos. También están los militantes de los partidos políticos, con sus volantes, sus peticiones para firmar, y los vecinos con los que te cruzás en la calle, cuando van o vienen del trabajo, con los que la relación cotidiana es de un saludo (bonjour, ça va...? et vous..?), pero en el mercado son todos más locuaces.

Los franceses, el domingo se visten para ir al mercado, no como para una soirée, pero uno ve, las damas van bien arregladas, pintaditas, y les monsieurs todos afeitados (si no usan barba), planchados y lustrados. Entrando propiamente en el mercado, que es un edifico tipo galpón, no muy alto, con gran parte del techo con vidrios para dejar pasar la poca luz del invierno, y a un paso ya adentro, la "buvette", un mostrador donde uno se toma un cafecito en la fría mañana, cosa que hice a las 10h30, y que paulatinamente, mientras pasa el tiempo se convierte en alegre y breve borrachería (11 h15 un vecino me pregunta que tomás?) Pido un “petit blanc sec”, después invité yo, después invitamos con un tinto de Bordeaux a René, 87 años, resistente a los 15  durante la ocupación nazi, y a su nieta Nadia, y todo el beberaje sirviendo de adobo a discusiones políticas por aquí, deportivas por allí, filosóficas más allá (allí estaban los más borrachines), en fin, dejé el mostrador, y fui a hacer mis compras, mirando los puestos.

Verduleros argelinos e italianos, queseros del Cantal, de la ciudad de Aurillac -zona de trashumancia- , carnicero d'Ile de France, puesto de pescado de bretones de St Malo, marchande de vinos de la Loire, vendedora de aceitunas y especias de Marrueco, carniceras de carne de caballo (sí, sí...que herejía..!), la artesana panadera, donde compré dos "baguettes a la sans façon", pan rústico, tierno y crujiente para acompañar un camembert de esos que se escapan y "perfuman" toda una casa...

Ya empiezan a levantarse los puestos, son 12h45 la gente se fue yendo, los militantes los primeros, el "barman" está guardando el botellerío, me convida "le dernier, pour la route". Afuera, en la explanada, los comerciantes desarman las instalaciones, cargan sus camionetas entre retruécanos, chistes y risas. Volverán el martes. Y el jueves. 
Junto con el silencio vienen las nubes oscuras. Se anuncian aguaceros. Lloverá en mi corazón. Seguro.
Sra. R, mi buena amiga, en mis circunstancias actuales, que son las que son, sin más, quizás no tenga mejor cosa para exorcizar un atardecer de domingo, que escribir. Y enviarle lo escrito. Y rogar que no lo sienta banal, que le sirva, aunque más no sea un poquito, así.

Sra.R- 
Pues, aquí el viento es así, el domingo éste que no termina más es así, y el cielo se corre, y quiero que sepa que una envidia fulgurante me recorre. Sí, le envidio la vecindad y el mercadito, le envidio el invierno y su petit blan sec...

Sr. N. 
Gracias por las fotos, Sra. La primea foto: el cielo y arbustos reflejados en una superficie líquida, da un efecto abismal; las pequeñas briznas secas flotando parece una armada desplazándose, fotografiada desde un avión a siete u ocho mil metros; la segunda: ese cielo de nubes diluidas por el viento, puesto en valor por los árboles casi a contraluz; la tercera foto: el primer plano desfocado de la planta, cuyos tallos de primitiva carnívora, en vez de flores da estrellas de cinco puntas de color lila, fija la mirada en los objetos restantes, la selva de gramilla verde luminoso en contraste con el gris de las baldosas, el fragmento -casi un gesto- de maceta, el bidón, y sobre todo la regadera de cinc con un manojo de lo que parece ser rúcula, puesta a conservarse en el agua antes de cumplir con su destino de ensalada. Qué dignidad, que fineza de lo cotidiano, de lo común, de lo plebeyo. Humildes formas de la eternidad, como el corto video, sobre todo el sonido captado. No puedo dejar de escucharlo, me conmueve hondamente, remueve el alma. Como en una linterna mágica corren las imágenes de mi infancia -finales de los 40, comienzo de los 50-, mi abuelo Federico en el campo cuando eso que hoy es un suburbio era campo, íbamos a pescar ranas, el agua era de la bomba o del molino y el tanque australiano. Cuando mis viejos vivían y eran jóvenes y el canto de los pájaros, el ladrido de los perros y el sonido del viento en los árboles a la hora de la siesta eran las otras músicas.

El hecho que el video se reproduzca en bucle me instala en esa que yo creía lejana, escondida realidad de mi infancia, pero que está a flor de piel. Ve Sra. R.?, estas cosas que me ofrece son mis "envidias fulgurantes", envidia de sonidos, colores, perfumes, cielos. Por eso me estoy organizando para ir a Bs As próximamente. Si no me va a dar la tristeza, y no me lo puedo permitir. Y por sus envidias, hablaremos, usted sabe y estoy seguro que cree en que "solo la organización vence al tiempo", no le parece...?
 

Serie diálogos improbables (2)




9/febrero 2015

Blues del domingo
Sr. N.
Los domingos, de tarde, son tristes.
O dan tristeza, hacen mal.
No me gustan las tardes de domingo.
Siempre fue así,
desde que me acuerdo de las cosas.
Son como la desdicha o congoja.
Y sin motivo, porque sí.
La noche trae amparo.
“Le chagrin s'en va”.
Amiga,
me hubiera gustado charlar con Usted.

Sra.R -
Que sea una coincidencia de sentires, no es extraño, y comprueba que aquí y allá andan desparramados los corazones nuestros. Oh, hermana noche, ven a darnos calma en tu refugio de silencio... El cielo está violeta, el cielo así es augurio de soledad...Pues, que se quede muda la tarde, que se hunda en la profunda garganta de la noche. Lo acompaño a donde quiera.